Todos tenemos manías y yo tengo la manía de quererte.
Se convirtió en manía desde el momento que por
casualidades del destino apareciste y mis ojos te vieron por primera vez, tengo un maravilloso sentido para fijarme en
las cosas, en las personas que no me convienen, y esto no
lo digo yo, lo dicen cada uno de los fracasos que llevo
detrás. Pero aún con ellos a la espalda, no puedo evitar
sentir lo que siento por ti, da igual el tiempo que pase,
hasta que no aparezca otro vicio para poder olvidarme del
que tú me provocas no va a dejar de estar ahí. He perdido
las uñas de los nervios, mis neuronas se han descolocado
de su sitio y ya ni pensar sé. Aún así aquí me tienes,
para cuando quieras que
esta manía se comparta.